Dado que la observación sistemática y priorizada de las nuevas tecnologías sanitarias tras su introducción en el sistema sanitario, tal y como se plantea en este documento, es una iniciativa relativamente nueva -no sólo en España sino también en los países de nuestro entorno-, no existe una metodología explícita sobre cómo se puede llevar a cabo una observación adecuada de las tecnologías sanitarias tras su introducción en el sistema sanitario.
La necesidad de disponer de una guía metodológica se justifica por el hecho de que la observación post-introducción es un procedimiento complejo, tanto en lo que respecta a su puesta en marcha y funcionamiento como a la evaluación de resultados, ya que entraña múltiples facetas, desde la valoración de qué tecnologías deberán de ser sometidas a monitorización hasta la sistemática para la recogida de datos y análisis de resultados.
Aunque en principio cualquier nueva tecnología sanitaria, definida como "el conjunto de medicamentos, dispositivos y procedimientos médicos o quirúrgicos introducidos recientemente en la atención sanitaria, así como los sistemas organizativos y de soporte dentro de los que se proporciona dicha atención" podría ser susceptible de observación post-introducción tras su entrada en cartera de servicios, esta opción es inviable en términos económicos y organizativos. Es por lo tanto crucial identificar y clasificar por orden de importancia las tecnologías sanitarias para las cuales la observación post-introducción podría resultar especialmente relevante. De no existir un protocolo estructurado para la priorización, ésta podría estar influida en gran medida por las propias expectativas/experiencias de los responsables del proceso de priorización.
Esta guía está también justificada por la necesidad de disponer de herramientas válidas y fiables para la recogida de información, así como indicadores de resultado para medir aspectos relevantes de la difusión y utilización de las nuevas tecnologías una vez difundidas en la práctica clínica.
El objetivo final de la guía es garantizar la administración de las prestaciones sanitarias de manera que se cumpla con el objetivo de mejorar la calidad de la atención sanitaria, salvaguardando la seguridad de los pacientes e identificando posibles inequidades en el sistema sanitario.