La metodología de evaluación establecida en la presente guía es una propuesta preliminar sobre los aspectos relevantes que se deberían tener en cuenta a la hora de implementar una observación post-introducción, los indicadores de resultado a utilizar y la forma de obtención de la información. Esta propuesta está consensuada por un grupo de expertos nacionales en ETS y fundamentada en gran medida en experiencias desarrolladas a nivel regional (Galicia). No obstante, es importante resaltar que ésta es una propuesta inicial que deberá de ir desarrollándose y modificándose a medida que se obtiene más información sobre la operatividad de los sistemas de observación post-introducción. En su forma actual se recogen únicamente los aspectos básicos de los indicadores de resultado sin profundizar en gran medida en el análisis e interpretación de datos.
Los indicadores de resultado propuestos, aunque sean orientativos, sirven de punto de referencia para identificar y evaluar desviaciones importantes en cuanto al impacto de las nuevas tecnologías una vez que se difunden dentro del sistema sanitario, así como para identificar problemas de efectividad o seguridad. Detectar desviaciones importantes respecto al estándar permite poder aplicar medidas correctoras precozmente, con lo que contribuye a mejorar la calidad y eficiencia de las prestaciones sanitarias. Utilizar una metodología común para obtener los resultados también permite hacer comparaciones entre distintos centros, áreas, comunidades, así como identificar posibles déficits, o por el contrario, áreas de excelencia.
La metodología propuesta se considera válida para cualquier centro, organismo o institución nacional o internacional que tenga previsto iniciar actividades de observación post-introducción; ya que los indicadores de resultado establecidos están basados en datos esenciales que se recogen habitualmente en la práctica clínica diaria y que no implicarían un trabajo extra para el profesional sanitario. No obstante, la factibilidad de esta propuesta puede depender en gran medida de la disponibilidad y calidad de la información al alcance en los distintos sistemas de salud. Por ejemplo, la posibilidad de utilizar la historia clínica electrónica como fuente de información depende de diversos factores, como son: 1) el modelo de historia clínica electrónica implantado (global, sólo a nivel de especializada, atención primaria, etc,); 2) el grado de uso de esta dentro de la organización y/o sistema de salud (única fuente de recogida de datos, datos registrados también en formato papel, etc,); 3) la información registrada (exhaustividad, calidad, codificación), y 4) el software disponible para la recogida y transferencia de datos. Respecto a los registros de casos, se ha visto que su viabilidad está condicionada en gran medida por la colaboración de los clínicos. Implicar a los clínicos en la planificación y en la recogida de datos es una tarea difícil que requiere por un lado una concienciación sobre la necesidad de evaluar nuevas tecnologías después de su introducción y por otro, un apoyo institucional, estructural y técnico adecuado.