La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es una enfermedad causada por un virus del género Orthonairovirus, perteneciente a la familia Nairoviridae. Se trata de un virus zoonótico, endémico en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia. En España, el virus se detectó por primera vez en garrapatas en Cáceres en el año 2010, y los primeros casos en humanos se diagnosticaron en Ávila en 2016, un caso por picadura y otro secundario por contagio en medio sanitario.
El principal modo de transmisión es la picadura de garrapatas del género Hyalomma, que actúan como vector y reservorio. También se puede transmitir por contacto directo con sangre o fluidos corporales de animales infectados (principalmente rumiantes) o por contacto con sangre o fluídos de pacientes en entornos asistenciales en personas que no utilicen los equipos de protección adecuados. La transmisión interhumana es rara, pero posible.
Desde el punto de vista de salud pública, la FHCC representa un riesgo relevante debido a su alta letalidad (puede superar el 30 %), a la posibilidad de transmisión nosocomial y a la presencia de garrapatas infectadas en el medio natural español, especialmente en zonas como Castilla y León, Extremadura y Madrid, aunque también se evidenció su presencia en el territorio gallego. La detección precoz y la coordinación entre vigilancia entomológica y humana son clave para prevenir la transmisión y controlar posibles brotes.
En España, la FHCC fue incluida en el listado de enfermedades de declaración obligatoria urgente en el año 2015. Ante un caso probable, es obligatoria la notificación urgente al SAEG y activar los protocolos de Salud Pública, que incluyen el aislamiento del paciente, confirmación microbiológica en el laboratorio de referencia y seguimiento de los contactos.
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