El
sol es imprescindible para la vida y tiene efectos beneficiosos
para el organismo, pero en exceso se transforma en un enemigo,
ya que contiene un tipo de radiación, los rayos ultravioleta
A, B y C, que puede provocar daños en la piel y la salud.
Los principales efectos perjudiciales de la exposición
voluntaria o involuntaria a la luz solar natural o artificial
son:
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Efectos inmediatos por exposición excesiva son
las insolaciones y las quemaduras solares con enrojecimiento
(primer grado) o ampollas (segundo gado).
- Efectos tardíos o a largo plazo son: el envejecimiento
prematuro de la piel (con arrugas y manchas) y la posible
aparición de cánceres de piel y cataratas
entre otros.
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Los
daños producidos por el sol aparecen en todos los tipos
de piel, pero serán más graves dependiendo de
la edad (niños y adolescentes por riesgo de cáncer
de piel e el futuro) y del tipo de piel (color natural y tendencia
a quemarse). El sol se acumula y la piel tiene memoria, "recuerda"
toda la radiación que ha recibido desde la infancia y
a lo largo de los años. La exposición continuada
(personas que trabajan al aire libre, deportistas...), es tan
nociva como una exposición intermitente pero intensa
(por ejemplo, durante las vacaciones). Tomar el sol no es sólo
estar en una tumbona en la playa, sino también caminar
por ella, ir a la piscina, andar por la montaña o estar
muchas horas en la calle por motivos profesionales, deportivos
o recreativo.
Las recomendaciones básicas para protegerse del sol son:
- Evitar la exposición directa al sol en las
horas centrales del día: entre las 11 y las 16 horas
(de 11 a 4 dela tarde, hora local), porque los rayos del sol
inciden más directamente y la radiación UV es
más intensa. Para evitar daños a estas horas conviene
permanecer en espacios interiores y a la sombra. En la playa
sentarse bajo una sombrilla puede no ser suficiente porque la
arena refleja los rayos solares.
- Utilizar la indumentaria adecuada: gorra
o sombrero de ala amplia, prendas secas de algodón y
gafas de sol que absorban la radiación ultravioleta.

- Usar siempre un protector, pantalla o filtro solar
adecuado y de forma apropiada abundante y repetida.
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El índice o factor de protección (FPS) es un
dato orientativo que indica la capacidad protectora de un
filtro frente a las quemaduras. No es un valor absoluto, sino
que puede variar según la casa comercial, tipo de preparado
(crema, gel, loción), cantidad aplicada y tipo de piel.
- La
protección mínima recomendable es de un FPS de
15 pero los niños y las pieles claras o que se queman
fácilmente deben utilizar FPS más altos. Consulte
con su médico el índice y tipo de fotoprotector
que debe utilizar.
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Extender una cantidad generosa sobre la piel limpia y seca,
30 minutos antes de exponerse al sol, aplicarlo de nuevo aproximadamente
cada hora y después del baño o si se suda abundantemente.
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Productos
con un etiquetado claro, preferiblemente resistentes al agua
y desconfíe de aquellos que se comercialicen para “ponerse
morenos”.
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La exposición al sol ha de hacerse de forma
gradual: períodos de tiempo cortos con aumento
progresivo y lento y preferentemente en movimiento:
10, 15, 20 minutos y no más de media hora al
día. |
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- Las normas de protección deben emplearse también
en días cubiertos y nublados.
- Se deben extremar las precauciones en las zonas del cuerpo más
sensibles (cara, labios, orejas, senos, etc), en superficies que
reflejan la radiación solar ( agua, arena y sobre todo
nieve) y cuanto más cerca del ecuador nos encontremos.
- Beber abundantes líquidos para compensar la pérdida
de agua por el sudor e hidratar la piel convenientemente: ducha
y crema hidratante. Debemos recordar que la piel bronceada es
piel dañada.
- Ciertos sujetos no deben exponerse directamente al sol en ningún
caso: bebés, pieles muy claras, antecedentes de cáncer
de piel y ciertas enfermedades y tratamientos. Consulte con su
médico.
- Si nota cambios en los lunares existentes o aparición
de nuevas manchas o lesiones consulte con su médico.
LA EXPOSICIÓN AL SOL NO ES SÓLO UNA MODA,
SINO UN PROBLEMA IMPORTANTE DE SALUD CON IMPORTANTES
CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO. LAS NORMAS DE PROTECCIÓN
SOLAR SON UNA NECESIDAD Y LA ÚNICA FORMA DE DISFRUTAR
DEL SOL CON INTELIGENCIA
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ESTAS NORMAS SON RECOMENDACIONES GENERALES. SU MÉDICO
PODRÁ MODIFICARLAS Y AJUSTARLAS A SU TIPO DE
PIEL , A SU CASO Y A SUS CONDICIONES CONCRETAS.
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